"La tercera mirada", basada en hechos reales, parte de la documentación recogida por Alcalá durante las entrevistas realizadas a mujeres que han sufrido terrorismo machista para la elaboración de su anterior proyecto fotográfico "Cicatrices del alma". En el transcurso de estas entrevistas el artista observa que, en el caso de muchas mujeres, el detonante por darse cuenta de que lo que estaba pasando era intolerable, eran sus hijos.
El artista utiliza este canal, la mirada infantil, como vía de conexión entre el espectador y la historia de maltrato psicológico de la que habla. Para Emma Alcalá, "las víctimas más vulnerables de la violencia de género son los niños. No se puede crecer con miedo, por lo que hay que proteger a la infancia. Hay que realizar un cambio de mirada. La violencia no es algo inevitable" .